sábado 21 de noviembre de 2009

El ajuste presupuestario




El déficit fiscal se produce cuando el Estado gasta más de lo que ingresa. Al igual que la economía de una familia, la de los Estados no pueden soportar durante mucho tiempo esta situación. Si se produce en algún momento, la solución coyuntural es la de acudir al crédito para cubrir ese déficit... Pero a medio y largo plazo estas situaciones son insostenibles, tanto para una familia cono para el Estado. La solución viene entonces por equilibrar las cuentas.

¿Cómo se equilibran las cuentas del Estado? Hay tres formas de realizarlo:

1) Mayores ingresos. Como los ingresos del Estado provienen de los impuestos, significa incrementarlos, subir la tributación. Cuando se hace esto se incurre en un problema añadido que podría suponer la no consecución del objetivo. Está constatado que un incremento de impuestos supone un detraimiento de los ingresos, al menos en el corto plazo. Si lo que se suben son los llamados impuestos indirectos, es decir, aquellos que se pagan por consumir, como el Iva, lo que pasa es que se resiente el consumo. El mayor coste implica un menor consumo y es posible que este menor consumo pueda tener efectos perniciosos sobre el total de ingresos.

Si lo que se pretende es subir los impuestos directos, es decir, los que recaen directamente sobre los ingresos de los contribuyentes, suele ocurrir que, aquellos que pueden, desvían hacia situaciones no tan gravosas sus ingresos a tributar y, los que no pueden, pagan más y acaban reduciendo su consumo normal, ya que poseen menos cantidad de dinero para poder gastar. Es decir, este sistema no es tan general como parece y su efectividad, y más en un mundo tan globalizado como el actual, no parece el más eficaz...

2) Menores gastos. El Estado puede dejar de gastar. Su gasto tiene dos vertientes fundamentales, lo que se llama gasto corriente (nóminas de funcionarios, alquileres…) y gasto en inversiones. Evidentemente el más fácil es bajar el gasto en inversiones, con lo que se perjudica directamente a la economía productiva y a largo plazo al propio país. Reducir el gasto corriente se convierte en una odisea ya que supone bajar coste por empleado, es decir, reducir funcionarios o contratados y/o reducir toda la parafernalia de los políticos (coches, viajes, comidas, chóferes...) y casualmente el que hace el presupuesto, el político, no es muy dado a reducirse a si mismo su propia parafernalia.

Y 3) Ajustando el sistema con el fin de que este sea capaz de ingresar más sin mayores impuestos. Supongamos un sistema que posee una tasa impositiva del 10% y que genera 500 de ingresos totales, por lo que el Estado obtendría 50 de ingresos propios vía impuestos. Si ese sistema fuese capaz de generar 800 con una tasa del 10%, el ingreso del Estado se situaría en 80. Y, ¿Cómo se hace esto? Mediante lo que se denominan Reformas Estructurales. Las reformas estructurales van todas encaminadas a liberalizar de la opresión del Estado al sistema. Cuando el Estado interviene en algo lo que hace es proporcionarle rigideces. Un ejemplo claro es el mercado de trabajo en España. Para contratar, despedir, poner sueldos, poner horarios, poner vacaciones… entre empresarios y empleados hace falta la intervención del Estado protector. Esto genera unas rigideces que hacen imposible flexibilizar las negociaciones.

En Economía denominamos productividad a la relación que existe entre el ingreso y el gasto. Se denominaría productividad laboral o de la mano de obra al cociente entre las ventas de la empresa y el coste de la mano de obra. Si las ventas disminuyen, la única opción del empresario es disminuir sus costes. Es evidente que el empresario no quiere despedir porque el trabajador es un activo de la compañía, pero el intervencionismo estatal no le permite otra cosa que el despido. Por eso en España los ajustes de productividad se traducen en despidos. Cuando se oye que la productividad está bajando, al poco tiempo se oirá que el paro está subiendo.

Además eliminando rigideces se eliminan costes inducidos. Veamos un ejemplo de un coste inducido. Supongamos ahora una empresa inmobiliaria que compra un solar para hacer un edificio y realiza un proyecto de construcción. Todo ello le conlleva un coste de 100 millones de euros. Ahora pide licencia de obras. Un acto administrativo que supone una intervención sobre el mercado. La concesión de una licencia de obras puede tardar entre cinco y nueve meses, dependiendo de los Ayuntamientos y, esto si no hay problemas. Si el tipo de interés del mercado es del 3%, mantener 100 millones de euros durante 5 meses supone 1,25 millones de euros de coste inducido. El empresario “perdió” ese dinero ya que podría tenerlo si hubiese invertido en otro activo que no tuviese intervención administrativa que demorara los plazos de consecución.

Las rigideces que tiene nuestro actual sistema son grandes y muchas. Recordemos que nuestro sistema proviene de una época de totalitarismo y de proteccionismo estatal y nuestra democracia no ha sido capaz de eliminar muchas de las rigideces aprendidas durante esa época. Tenemos rigideces en todos los mercados que están sometidos al intervencionismo administrativo: el mercado laboral (no existe libertad entre trabajador y empresario para llegar a acuerdos entre ambos), el mercado del suelo (la administración es la que decide, bajo sus criterios, que suelos son urbanos y cuáles no y como se consigue el pasar de un estado a otro), el comercio (es la administración la que decide que empresa se puede poner o no en una zona), los horarios de apertura (está regulado por la administración cuando se puede trabajar y cuanto tiempo), etc.

En un mundo globalizado donde no existen reformas estructurales y estas crean costes inducidos la competencia no es posible. Una empresa en España tiene más costes que otra en otro país, por ejemplo Polonia, por lo que la competencia entre ambas se realizará a favor de la que con menos coste es capaz de producir y colocar en el mercado.

Actualmente se está hablando que Estados Unidos ha empezado a salir de la crisis y el resto del mundo le está costando hacerlo. Una de las razones fundamentales es que el mercado de Estados Unidos es el menos intervenido del mundo. Es un mercado muy ágil en todos los sentidos y capaz de adaptarse rápidamente a las circunstancias del ambiente económico. El resto de los países debido a la intervención estatal es mucho más lento y cuanto más intervención exista, más lento es.

Con respecto a esto último, el mercado laboral español y lo que lleva aparejado, la seguridad social, por ejemplo, es uno de los más intervenidos y más caros del mundo occidental. ¿Cuál es la consecuencia? Que las adaptaciones se hacen con mayor coste de desempleo y la recuperación de este desempleo solo se puede hacer con crecimientos que rondan el 3% del PIB, ¡una autentica aberración del sistema! Con un elemento que empeora aun más todo: la existencia de mucho paro implica la necesidad de financiar a las personas que están en él y ello implica desviar financiación de otros temas que producen crecimiento económico o, la otra vía, incrementar los impuestos para conseguir ese incremento de financiación necesaria, lo que redunda nuevamente en el deterioro de la economía y en la dificultad del crecimiento, lo que, a su vez, implica mas paro. Nos encontramos pues en una pescadilla que se come la cola.

Además, y a costa de ser políticamente incorrecto, el paro mal administrado, crea incentivos hacia el no trabajar cuando lo que debería de ser algo temporal, se convierte en definitivo. Un ejemplo claro está en Andalucía. En esta región española el paro estructural ronda el 13% (en Economía entendemos que el paro estructural debería ser, y de hecho lo es en la mayoría de los países, del 4%) de la población activa. En los momentos actuales (finales de 2.009) el paro puede estar alrededor del 25% de la población activa y podrá llegar durante el 2.010 al 30% de la población activa. Esto supone la mayor de las sangrías de una economía y la pérdida de uno de los activos mayores: las personas.

domingo 11 de octubre de 2009

A los "insignes planificadores".




Muchos analistas y profesionales se preguntan las razones del incremento del precio de las viviendas en nuestro país y en otros.


Es evidente que existen muchas causas (precio del suelo, financiación de los Ayuntamientos, rigidez del sistema…), pero una de ellas se denomina Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Me explicaré.

El PGOU es una planificación de la ciudad a 8 años realizada por un “experto”. Es decir, esa cosa, a la que llamaremos experto, es capaz de vislumbrar y acerrojar por tanto el crecimiento urbanístico de una ciudad en los próximos 8 años. Y, se atreven a pintar de colores esos crecimientos. ¡Fijense bien en un PGOU, parece un cuadro abstracto lleno de colorines!.

Estos señoritos, porque no son mas que personajes que se levantan por la mañana y se entrevistan con la Virgen María, tienen el don de vislumbrar el futuro, y en base a ello hacen una norma que pone un corsé a las ciudades y hace ricos o pobres a quien ellos han decidido en su conversación mañanera con los santos del cielo.

¿Se han dado cuenta que casi siempre son los mismos? Debe ser porque la opción de ser capaces de entender las luces emitidas por los entes celestiales solo puede ser vislumbrada por unos cuantos. Que, de paso, llenan sus cuentas corrientes, tras realizar su maléfico plan.

¿Es usted capaz, querido lector, de saber y cerrar su propio futuro para los próximos 8 años? Pues es que usted, amable lector, es un lerdo. Debe de dejar de ser tan estúpido y ponerse en manos de alguno de estos señores que son capaces de ver el futuro y verá como le programan los próximos ejercicios. Son expertos en estrategia. Lo que a nivel coloquial se les llama unos “monstruos”.

Pero, no contentos con ver y vislumbrar el futuro, que otros más estúpidos que ellos lo convierten en ley de obligado cumplimiento, son capaces de definir las necesidades de la población.

En esta nuestra ciudad de Málaga han llegado, al igual que a otras, estos seres inteligentes y especialmente dotados y, entre otras cosas han decidido que la superficie mínima de las viviendas en el centro de la ciudad sea de 70 metros cuadrados construidos.

Veamos su sinrazón.

¿Han llegado a definir que es el “centro de la ciudad”, hasta donde llega?. No por favor, ellos tuvieron un éxtasis y eso quedó fuera del “sueño”.

¿Llegaron a definir la razón de esos 70 metros?, y no 80, 50 o 200?. En su especial sueño parece ser que la razón era la “infravivienda” y vislumbraron que en esta superficie de 70 metros el malagueño ya no tiene infravivienda. ¡Increíble!. ¿Definen lo que es infravivienda? No, por que no saben definir, estos se levantan, hacen su meditación trascendental, se ven influidos por el magma divino y se terminó la historia. Deciden que sean 80 m2, 70 o 120 m2, sin dar razones de porqué. Es evidente, suponen que el resto de los mortales somos débiles mentales y tenemos que aceptar su imbecilidad a cualquier precio.

Desde ahora hasta dentro de los próximos 8 años en nuestra ciudad, en lo que llaman centro, solo se podrá vivir en viviendas de 70 metros cuadrados, que ellos han decidido sean de dos dormitorios. ¡Ojo, su cuarto de baño tiene que tener una superficie concreta, así como su salón y su dormitorio! Una calamidad de funcionarios que no saben donde tienen la mano derecha nos obligan a que vivamos donde ellos deciden que vivamos.

A partir de ahora no se podrá vivir en ninguna vivienda de un precio inferior a 200.000 euros en la ciudad (70 m2 por un precio medio el metro cuadrado construido), porque así lo han decidido unos caballeros que han visto a la Virgen María una mañana de Enero a través del balcón de su dormitorio. Y, muy ufanos, se comparan con lo que han hecho los mismos inútiles en otras ciudades. ¡Oye, yo soy imbécil, pero en Sevilla, en Madrid, en San Sebastian, han hecho lo mismo, por lo que soy tan imbécil como ellos y, donde hay mucho imbécil, parece que la imbecilidad es menor!

¿Han sabido definir lo que es infravivienda? No, por que no saben ni lo que dicen. Parece ser, según estos iluminados, que una familia no puede vivir en un piso de 40 m2. ¡Claro, la mitad de las familias del mundo no pueden vivir donde viven!

Les voy a contar un caso particular: Vendí una vivienda de tres dormitorios a una persona extranjera y a su mujer que pagaron religiosamente y sin problemas. A los pocos meses me llama el administrador de la Comunidad y me dice que me van a llevar al Juzgado porque en la vivienda viven treinta personas en lo que se denomina “cama caliente”. ¿Qué culpa tengo yo de que el propietario utilice su casa para estos menesteres? ¿No es eso infravivienda?. La casa tiene 90 metros cuadrados.

La infravivienda querido lector, es debida a condiciones económicas y sociales, nunca a la superficie de la propia vivienda.

Nuestra ciudad necesita las viviendas que demanda un mercado en constante movimiento. Hoy, se demandan apartamentos de un dormitorio y estudios. Son mas baratos, hay mucha población joven, muchas personas desplazadas de otras ciudades, algunos divorcios, mucha gente soltera…..y, además, una familia puede empezar sus días perfectamente en una vivienda de un dormitorio. Nadie nunca debería de decirnos donde y como y con que superficie debemos de vivir. Eso queda para el Gulag soviético.

Fíjense bien. Supongan un solar de 150 metros cuadrados en el centro de la ciudad, de los que hay bastantes. Según la actual normativa solo se podrá edificar el 75% de la superficie del solar en plantas altas, es decir 112,50 m2. Como la vivienda mínima diseñada por estos estúpidos es de 70 metros cuadrados construidos, nos restan es planta 42,50 metros cuadrados que no pueden ser vivienda si no es con la planta alta. ¡Construimos un dúplex de 85 metros cuadrados! ¡Llenaremos el centro de Málaga de viviendas dúplex! ¿Pero que le pasa a un dúplex e 85 metros cuadrados?, pues que necesita escaleras que absorben alrededor de 5 metros cuadrados por planta y encarecen la vivienda. Al final se obtienen viviendas de menos de 70 metros cuadrados reales construidos y más caras. ¡Su gozo en un pozo señores realizadores del PGOU! Pero es igual, la normativa se cumplirá.

¿Saben que va a ocurrir con estas normas estúpidas? Sencillamente que las viviendas de menos de 70 metros cuadrados, actualmente construidas, van a subir de precio, que no se van a hacer viviendas de 70 metros cuadrados mas que las que demande el mercado, que son bastante pocas en el centro de la ciudad y que este se va a ir degenerando poco a poco porque la iniciativa privada no va a hacer nada porque el mercado no lo demanda y no es rentable su realización. ¡No hablemos de la iniciativa pública que es absolutamente inútil para construir en tiempo y en coste y ejemplos tenemos en esta ciudad y en el centro para dar y para regalar!

Decía un amigo mío que no es posible hacer leyes que nos den cinturones con un solo agujero porque a algunos nos vendrá estrecho y a otros le sobrará. Estos chicos que acaban de llegar del Gulag soviético no se han dado cuenta aun.

Una duda ¿Por qué no se van a su Gulag y programan su propia vida y nos dejan en paz a los demás? El mercado, las necesidades de este, es capaz de adecuar mucho mejor la oferta y la demanda que estos iluminados.

¿Saben que pasará?. Que la ciudad sufrirá las consecuencias, que las viviendas subirán de precio, que no se solucionará el problema de la degradación del centro y, mientras tanto, estos personajillos llenarán sus bolsas con el dinero de su provocación y no tendrán ninguna responsabilidad. Dentro de 8 años los volveremos a tener haciendo y diciendo las mismas sandeces.

Hace poco me comentaba un buen amigo mío el hecho de que, quiero recordar que era Ecuador, habia llegado la planificación urbanística española. ¡¡ Habían llegado los portentos de arquitectos y urbanistas!!. Y, lo que habia ocurrido era que el precio del suelo estaba subiendo. ¡Magnífico!.

Las siete etapas de la burbuja




Nos volveremos a olvidar del ciclo de vida de una burbuja financiera, pero el economista Hyman Minsky las tipificó muy bien.

Fase 1 - Planteamiento: Toda crisis financiera comienza con una perturbación. Puede ser el invento de una nueva tecnología, como internet. Puede ser un cambio en la política económica. Por ejemplo, los tipos de interés podrían reducirse inesperadamente. Sea lo que sea, las cosas cambian para un sector de la economía. La gente ve a ese sector de otra manera. Hay un cambio de las expectativas generales sobre un sector en concreto.

Fase 2 - Los precios comienzan a subir: Enseguida, los precios en el sector empiezan a subir. Inicialmente, ese incremento casi no es percibido. Muchas veces, estos precios más altos reflejan una mejora en los indicadores económicos. Según los precios van aumentando más, la gente empieza a notarlo. Las expectativas a futuro obligan a ajustes vía precios. Se supone que al mejorar las expectativas se venderá mejor y se toman posiciones para obtener el margen previsto.

Fase 3 - Crédito fácil: El aumento de precios no es suficiente para una burbuja. Toda crisis financiera necesita combustible para el cohete, y sólo hay una cosa que este cohete quema: crédito barato. Sin él, no puede haber especulación. Sin él, las consecuencias del planteamiento se desvanecen y el sector vuelve a la normalidad. Cuando una burbuja empieza, el mercado es invadido por agentes externos. Sin crédito barato, los agentes externos no pueden entrar.
El crédito barato es el billete de entrada para los agentes externos. Por ejemplo, los precios de la gasolina han aumentado fuertemente en los últimos años. Sin embargo, los bancos no están concediendo préstamos para que la gente almacene gasolina en sus garajes esperando que el precio se doble en tres meses. Pero los bancos sí que están dando préstamos a gente de poca solvencia para comprar casas con la idea de que se pueden vender enseguida.
El aumento del crédito fácil está muchas veces asociado a la innovación financiera. Frecuentemente, se desarrolla un nuevo tipo de instrumento financiero que infravalora los riesgos. De hecho, el crédito fácil y la innovación financiera son un cóctel peligroso...

Fase 4 - Recalentamiento del mercado: Según el efecto del crédito fácil se va notando, el mercado comienza a recalentarse. El recalentamiento estimula los volúmenes y aparecen las escaseces. Los precios comienzan a acelerarse, y se recogen beneficios fáciles. Más agentes externos son atraídos y los precios se desbocan.

Fase 5 - Euforia: La burbuja entra ahora en su fase más trágica. Saldrán algunas voces prudentes y dirán que la burbuja no puede seguir más. Pondrán argumentos convincentes basados en indicadores económicos a largo plazo y simple lógica económica. Sin embargo, estos argumentos se evaporan en el calor del hecho inapelable: los precios aún están subiendo. Los prudentes son acallados por charlatanes, que justifican la locura de precios con el argumento eufórico de que ahora el mundo es diferente y que este mundo significa precios más altos.
En este punto, los charlatanes adornan su optimismo con la más cruel de las mentiras: cuando los precios toquen máximos, habrá un "suave aterrizaje". La idea de una apacible desaceleración de los precios calma los nervios. Los forasteros se quedan atrapados en la negación de la evidencia. Saben que los precios no pueden subir eternamente, pero rara vez actúan según ese principio. Todo es seguro, porque piensan marcharse justo antes de que la burbuja explote.

Fase 6 - Los expertos recogen beneficios: Todo el mundo quiere creer en un futuro mejor, y la burbuja se aprovecha de eso. Una burbuja necesita que todos crean en un futuro mejor, y mientras esta euforia continúa, la burbuja se mantiene. Sin embargo, al tiempo que la locura se apodera de los forasteros, los expertos recuerdan el viejo mundo. Pierden su fe y comienzan a asustarse. Conocen su mercado, y saben que todo ha ido demasiado lejos. Los expertos comienzan a vender. Típicamente, los expertos intentan escurrirse sin ser percibidos, y a veces lo consiguen. Otras veces, los forasteros los ven mientras intentan largarse. En cualquier caso, sean detectados o no, el hecho de que esos expertos vendan es ya el principio del fin.

Fase 7 - El estallido: A veces, la marcha de los expertos infecta a los forasteros. Otras veces, es el fin del crédito fácil o alguna serie de noticias inesperadas. Pero sea lo que sea, la euforia es reemplazada por el miedo. El edificio se quema y todo el mundo corre hacia la puerta. Los forasteros comienzan a vender, pero no hay compradores. Llega el pánico. Los precios se desploman, el crédito se corta, y las pérdidas comienzan a acumularse.

domingo 13 de septiembre de 2009

La incertidumbre y la forma de análisis de la realidad

En Física, tal vez por la influencia de Platón, se ha entendido siempre que el conocimiento del pasado es suficiente para poder avanzar el futuro. Todo ello basado en una prospectiva cuyos cimientos es la distribución normal o de Gauss. En esta distribución, la de la campana, se entiende que la media de todos los sucesos es lo que ocurrirá con mayor probabilidad y las colas, las mas alejadas de la media, serán las que obtengan menor probabilidad de acaecer. El riesgo seria pues la varianza, la distancia con la media. Pero, esto no se ajusta a la realidad. La física cuántica ya lo puso de manifiesto en su momento y el análisis de la realidad también parece ponerlo de manifiesto, aunque no queramos aceptarlo. Nuestras predicciones hacia el futuro son normalmente erróneas y cuanto mayor es el conocimiento de la información del pasado, mayor es el error que se comete. La razón es sencillamente la forma en la que tratamos la incertidumbre.


En el sector de los negocios y/o de la economía, es bastante frecuente y necesario indagar sobre el futuro, mediato o no, es decir, hacer predicciones sobre lo que puede ocurrir.

Desde mi punto de vista, como he dicho anteriormente, la mayoría de las predicciones contienen errores muy importantes porque no tienen en consideración la incertidumbre.

Nuestra mente está formada para reducir, extractar, esquematizar, modelizar, la realidad. Esa modelización la realizamos utilizando criterios que nos ayudan a comprender mejor lo real. Estos modelos son teóricos fundamentalmente, e intentamos adaptar la realidad a nuestro modelo previo.

Pongamos un ejemplo: el mercado de valores, la Bolsa. Es una realidad de una incertidumbre enorme. Lo analizamos utilizando la campana de Gauss, la distribución normal y calculamos la desviación típica (diferencia a la media) a la que llamamos beta, es decir el error.

¿Pero qué pasa con el modelo utilizado? La llamada campana de Gauss o distribución de probabilidad normal, no tiene en consideración la incertidumbre, las grandes varianzas, simplemente las desecha como “errores atípicos no modelizables”.

¿Qué ocurre cuando se produce un error atípico no modelizable como una burbuja?: que el modelo es incapaz de predecirla porque no está preparado más que para analizar los datos a los que se refiere teóricamente. El modelo no tiene en cuenta la incertidumbre y el riesgo que se asume utilizándolo es enorme.

Se estudia la realidad desde un modelo teórico y posteriormente los resultados se intentan aplicar a la realidad. La realidad no se ajusta al modelo teórico y, en ese momento, surgen nuestros saltos mentales para obviar el fenómeno.

¿Que ocurrió con la crisis económica actual, que dio comienzo en el verano de 2.007? Ningún modelo pudo preverla, ni aún cuando la teníamos encima, nadie pudo considerarla. La razón fundamental es por la forma en que tenemos de analizar la realidad. Creemos que esta debe adaptarse a nuestros modelos teóricos para comprenderla cuando en realidad lo que propongo es que sea al revés, es decir, hay que analizar la realidad para después construir el modelo teórico y no al revés como hasta ahora.

Es un post anterior puse el ejemplo del pavo en Navidad. Ningún modelo utilizado por el pavo, basado en lo que le había ocurrido hasta entonces, podría haber tenido en consideración su final fatal. ¿Puede tomar decisiones de futuro nuestro pavo con un modelo que “desconoce” ese futuro?.

Propongo profundizar algo mas en el terreno de la incertidumbre desconocida por los modelos al uso.

En 1.927 Werner Heisenberg descubrió el principio de la incertidumbre. En la física cuántica no es posible medir, a la vez, con precisión arbitraria, la posición y el movimiento de las partículas. Llegaremos a un límite inferior de medición: lo que ganamos en la precisión de uno, lo perdemos en el otro. De ahí que haya una incomprensible incertidumbre que, en teoría, desafiará a la ciencia y permanecerá siempre como una incertidumbre.

Un matemático llamado Benoit Mandelbrot (el señor de la fotografía de la cabecera de este post) propuso el término “fractal” para describir un curioso fenómeno aún no descrito correctamente en matemáticas. Se basó en la sinuosa costa inglesa y argumentó que su longitud no era la que se venía proponiendo desde siempre ya que el método geométrico que se utilizaba para medirla era erróneo al ser demasiado irregular para utilizar los métodos tradicionales de medición. También se dio cuenta que, a cualquier escala en la que la observemos, posee detalles caracteristicos.

Una de mis frases favoritas de este excelente matemático es: “Si crees que comprendes, nunca avanzarás”. Todo un tratado de filosofía en una sola frase.

A lo largo de la historia siempre ha habido “avisos” sobre nuestra forma de pensar. Me llega a la memoria el duro golpe que Zenón de Elea, célebre polemista disciípulo de Parménides, durante el siglo V, a de C, propinó a las matemáticas enunciando el infinito mediante una paradoja: la de Aquiles y la tortuga. El atlético semidiós Aquiles desafió a una humilde tortuga a una carrera concediéndole a ésta cierta ventaja. Aquiles partiría del punto A y la tortuga del punto B. El primer recorrido de Aquiles debía ser, por consiguiente, ir desde el punto A al punto B. Para alcanzar el punto B, debería de recorrer con anterioridad la mitad del camino entre A y B, llamémosle C. Pero, para llegar a C, debería de recorrer anteriormente la mitad de camino entre A y C, llamémosle D a esta distancia, para poder alcanzar el punto D, debería, por consiguiente, tener que recorrer la mitad entre A y D, llamemosle E, y así sucesivamente. De esta forma se demuestra que Aquiles nunca llegará a alcanzar a la tortuga porque tendrá que recorrer previamente infinitos puntos medios entre dos puntos a alcanzar. Zenón, desquiciado, argumentó que no solo el movimiento es imposible sino que mas vale no pensar en él.

Pasemos este ejemplo al de la costa inglesa. Conforme hagamos la medición con mas detalle, utilizando menos costa, mas larga será la dimensión total de la costa… Podriamos llegar a pensar que seria posible una longitud infinita si nuestra dimensión la intentamos realizar en nanómetros (unidad de longitud que equivale a una milmillonésima parte de un metro).

Pues bien, considero que no por no pensar en él no existe el problema real. Lo que ocurre es que nuestra mente y, sobre todo, nuestras enseñanzas, se basan en modelizar para comprender fácilmente y ello nos lleva a errores fatales.

Como apunte definitivo aporto la siguiente sugerencia: No nos creamos con tanta facilidad lo que proclaman ciertos gurús y técnicos sobre el futuro. Y, mucho menos en Economía. Pongámoslo en entredicho. Intentemos pensar por nosotros mismos utilizando mayor complejidad y analizando previamente la realidad. No vayamos de los libros a la realidad, vayamos de ésta a aquellos.

martes 11 de agosto de 2009

En homenaje a Camilo José Cela


Ya sé que no viene a cuento, que en un blog de Economía, no pega un post como este pero me gustaría hacer un homenaje a D. Camilo. Nuestro Premio Nobel.
Me refiero a uno de mis autores favoritos: Camilo José Cela. El mago del lenguaje. El personaje de genio incontrolado pero de corazón de oro. De palabra fácil y de nula sensación de ridículo. Una de las personas más libres en su actuación de las que yo haya tenido conocimiento. De él se cuenta que siendo senador en las cortes españolas estaba en su escaño tomando una siesta. El presidente le llamó la atención: “Señor Cela despierte está usted dormido” y D. Camilo, socarrón donde los haya, le contestó: “No señor presidente, no estaba dormido, estaba durmiendo”, a lo que el presidente del Senado le dijo: “Pero señor Cela, ¿no es lo mismo estar dormido que estar durmiendo?. Cela alzó la vista y con la mirada puesta en el Presidente le replicó: “No señor presidente, disculpe, no es lo mismo, como no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo”.
Pues bien, después de esta anécdota donde Cela juega con las palabras y los conceptos que de ellas se desprenden no me resisto a dejar unas notas de su libro “Mazurca para dos muertos”, publicada la primera edición en 1.983 y que trata de un asesinato y de su venganza, ubicada la acción en su Galicia natal.
En este libro, mejor dicho en esta obra maestra, Cela define las características físicas del hijo puta, y las transcribo con sus palabras exactas:
1.- “La primera señal del hijoputa es el pelo ralo”, es decir ciscado, escaso.
2.- “La segunda señal del hijoputa es la frente buida”, que según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua significa afilada, con estrías, acanalada.
3.- “La tercera señal del hijoputa es la cara pálida”, como la de los muertos.
4.- “La cuarta señal del hijoputa es la barba por parroquias”, es decir por territorios, por conjuntos, no continua.
5.- “La quinta señal del hijoputa está en las manos, blandas, húmedas y frías”.
6.- “La sexta señal del hijoputa el mirar huido”, ese mirar que no lo hace por derecho ni en la oscuridad.
7.- “La séptima señal del hijoputa es la voz de flauta”, o voz atiplada, aguda, de tono elevado.
8.- “La octava señal del hijoputa es el pijo fláccido y doméstico”. Cela, en su libro “Izas, rabizas y colipoterreas” , lo que el vulgo llama putas, hace un destacado detalle de esta señal característica.
9.- “La novena señal del hijoputa es la avaricia”. Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua es “el afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas”.
Y, con estas características seguro que conocemos a más de uno y, más de dos porque, como se dice de las meigas (personas con pacto con el diablo o magas en lenguaje vulgar), haberlas haylas, pues hijosputas, haberlos haylos. Espero que no te los encuentres muy cerca, pero, al menos, ya puedes identificarlos previamente.

lunes 10 de agosto de 2009

La desinformación producida por la información


Nos hemos acostumbrado a la información. Estamos constantemente “conectados” a nueva información pero no nos damos cuenta que cuanto mayor información tenemos más nos adormece, mas nos adocena, porque dedicamos menos tiempo a pensar por nosotros mismos y con más facilidad tomamos la pauta que recibimos.
Intentaré explicar lo que denomino el “efecto Ronaldinho”: alguien decide dar una información “extraordinaria” adquiriendo a un jugador, en este caso para el Real Madrid de las superestrellas y pagando por su ficha la exorbitante cantidad de 68 millones de Euros. El efecto que crea esa información en el “mercado” es que es un excelente jugador y más gente irá a verlo por lo que mayor será el beneficio obtenido para el club. ¿Vale el jugador esa cantidad?. Probablemente no, pero el juego de la información facilitada dará beneficios a esa inversión.
Hemos creado un sistema por el que hacemos aparecer a fenómenos únicos y tendemos a desplazar al resto. Es un efecto de todo para uno y nada para los demás. El bote cada vez es mayor y se reparte entre menos gente.
Las personas somos muy manejables vía información porque hemos perdido la capacidad de razonar de forma individual. La televisión, los periódicos tanto escritos como digitales, los foros… todo ello nos lleva a tomar la información de la media.
Muchos políticos lo saben: mantened los medios de comunicación, de opinión, bien atados y lo votos seguirán siendo de ellos, hagan lo que hagan. Tan solo hay que dar la información necesaria y las personas se la creerán, porque les hemos imbuido la necesidad de estar “bien informados” y ello en contra de su propia libertad.
En Economía la información tiene un sentido parecido. La Bolsa es un ejemplo típico. Solo hay que lanzar un rumor y las acciones bajan o suben sin que nadie haya razonado previamente las razones de esa información, la mayoría de las veces interesada.
Es muy curioso observar a los analistas técnicos como se preocupan de “informar” de lo que desean exclusivamente. El público se lo cree e invierte sin mayores juicios y sin mayor profundidad. ¿Alguien se cree que, suponiendo que el análisis técnico tenga alguna validez, que no es así, el analista que está pagado por una institución, va a divulgar el objeto del análisis para que todo el mundo lo conozca?. No seamos ingenuos. Para empezar, y no es este el momento de profundizar en la falsedad del análisis técnico utilizado para invertir en bolsa, quien paga el análisis lo retendrá para sí e informará solo de aquello que le venga bien a sus intereses.
La actual crisis financiera es otro típico caso de información. ¿Quién conocía lo que había detrás de los CDOs o de todos esos “inventos financieros?. Casi nadie lo entendía pero bastaba que una agencia de calificación le diese una AAA (alta calificación crediticia) para que ningún análisis de riesgo se produjese. Los analistas de riesgos estaban adocenados, creídos de la bondad de lo que oían. Y, los clientes invertían decenas de millones de euros en algo que desconocían, que no investigaban… sencillamente: se lo creían.
Cuando oigo a muchas personas comentar sobre la salida de la crisis, todas utilizan los mismos argumentos: la última encuesta, los últimos datos del periódico económico de turno, el último análisis oído en televisión…. Pero nadie ha hecho el trabajo de dejar todo eso fuera de su inteligencia y ponerse a pensar en las razones, las profundas razones, que nos han llevado a ella y las que nos tienen que sacar de ella.
Decía Keynes que la economía se basa en las expectativas. Creo que Keynes estaba equivocado. Esto sería cierto si los interlocutores fuesen libres en la creación y modelación de sus expectativas, entonces la economía si se basaría en las expectativas. Pero nuestra economía actual no se basa en las expectativas, se basa en la información que las personas toman como cierta y la aceptan como propia. Esas expectativas “falseadas” no consideran los diversos puntos de vista de los intervinientes en el mercado, tan solo son las de unos pocos que poseen la capacidad de informar.
También resulta muy curiosa nuestra tendencia “a la media”. Cuando oímos informaciones, no las analizamos, nuestra conclusión es sacar una media de las mismas y aplicarla. La media es una mala jugada que nos suele gastar el destino. Creemos que es un perfecto análisis y nos lleva a conclusiones “de la mayoría”, sin interés, sin profundidad. La media produce falsedades a la hora de analizar situaciones y llegar a conclusiones. Siempre digo que la media es la que crea las mayores bolsas de pobreza del mundo y la mayor hambre: si dos hombres comen uno un pollo entero y otro nada, la media es que cada uno se comió un pollo y resulta que hay uno saciado y otro hambriento. Sacar conclusiones con elementos que dan lugar a errores tan graves es un tremendo error, pero nos incitan a dejar de utilizar nuestra capacidad de análisis, nuestra inteligencia para pensar. Es más fácil gobernar, en el sentido político, económico o moral, a adocenados que a personas libres.

jueves 16 de julio de 2009

LA ECONOMIA FINANCIERA


El dinero es un medio de pago, algo que no crea riqueza. Afirmación que parece ser está ultimamente en desuso o es desconocida. La verdadera riqueza la crea la inversión en la economía real, es decir en aquellos sectores no financieros, no relacionados con el dinero. La riqueza que crea el dinero es meramente ilusoria, falsa, ficticia y es necesario no confundir conceptos y términos. El dinero sirve para "medir" y no podemos confundir la causa con el efecto, la medición con la medida.

Las grandes apuestas de los ultimos años en economía financiera: fusiones, adquisiciones, OPAS, compras y ventas de compañias... donde se mueve mucho dinero, no han creado ninguna riqueza y, muchas veces la destruyen. Sirven para dar ilusión sobre algo inexistente. Y, como ejemplo, a las pruebas me remito.

Pero la economía financiera es necesaria para que la economía real cree riqueza y con ella empleo que al final es el verdadero reparto de la riqueza creada y el generador de mas riqueza futura. Lo que hace la economía financiera es darle financiación a la economía real, es decir, capacidad de pago.

La capacidad de pago la economía financiera la da de dos formas: a) mediante los medios de pago, es decir, mediante la cantidad de dinero en circulación y b) mediante la velocidad del dinero que se encuentra circulando en el sistema.

Me gustaría poner un ejemplo sobre esto ultimo, un ejemplo sencillo. Supongamos un pueblo aislado, en el que un extranjero llega al mismo con la intención de quedarse unos días en él y visitarlo. Para ello se dirige al hotel del pueblo y reserva una habitación depositando en recepción, como confirmación de la mencionada reserva, la cantidad de 100 euros en efectivo. Después de ese hecho, sube con el encargado a ver la habitación y recorrer el hotel, para comprobar si es de su agrado. El director del hotel coge los 100 euros de la reserva del posible cliente y se va al mercado y le paga al carnicero los 100 Euros que le debía de las compras de la ultima semana. A su vez el carnicero toma los 100 Euros y se alarga a la farmacia y se los da al farmaceutico como pago del tratamiento que tuvo que realizar su mujer, que estuvo enferma el mes pasado. El farmaceutico, a su vez, coge los 100 Euros y le paga al representante de la farmacias que le debía la ultima factura de las medicinas que le pidió ultimamente. Este representante, va al hotel y entrega al hotelero los 100 euros que le tenía fiados de la ultimas estancias que estuvo en el pueblo cuando vino a traerle los pedidos al farmaceutico y a hacer otras gestiones comerciales. En ese preciso instante baja el extranjero y retira los 100 euros de la reserva ya que considera que el hotel no está a la altura de sus perspectivas y no quiere la habitación.

¿Que pasó con el dinero en este ejemplo?. ¿Creó alguna riqueza?. Parece que no fué así. Sirvió para quitar deudas pendientes, es decir, para financiar a la economía real del pueblo (hotelero, carnicero, farmaceutico, agente comercial...).

En este ejemplo la masa monetaria en circulación eran 100 Euros y la velocidad de rotación de esa masa monetaria fué muy alta: se hicieron muchas operaciones financieras en poco tiempo con tan solo 100 euros. ¿Cuanto dinero habia en el pueblo esa mañana?, ¿solo 100 euros?... parece ser que no fué así, ya que las deudas que se cancelaron fueron de 400 euros y los 100 euros han salido del sistema nuevamente.

¿Se creó riqueza con los 100 euros?. Evidentemente que no. Se financió la riqueza creada anteriormente.

Y, un dato de la teoría económica donde muchos pican: La teoría cuantitativa del dinero dice que la cantidad de dinero multiplicada por su velocidad es igual al nivel de precios multiplicado por el PIB (Producto Interior Bruto) real. Es muy posible que muchos confundan que cuanto mas circula el dinero mas Producto Interior Bruto o riqueza real hay en una economía, pero se olvidan que la riqueza existe financiada por el dinero que circula y esa ecuación lo que pone de manifiesto, en realidad, es que mucha cantidad de dinero o una circulación del mismo muy alta creará inflacón en la economía, es decir hará subir los precios de los bienes y servicios que se crean.

Al final quisiera llegar a una conclusión. En las escuelas de economía y en las escuelas de negocios se enseña a los alumnos a medir los crecimientos de las empresas y la economía en base a un parámetro que es el dinero. Posteriormente se montan grandes conferencias sobre la gestión de la empresa basandose en la economía financiera y la gente sale de esos lugares creyendo que quien es rico es quien tiene dinero y eso es una tremenda falacia tanto económica como retórica que crea problemas de gobierno de las empresas, de los estados y de las propias personas. El rico es quien es capaz de crear riqueza para la economía, es decir para los otros y para sí mismo, y lo mide con el dinero, que no es un fin en si mismo sino un medio. Por eso cuando alguien me dice que el fin de la empresa es ganar dinero le digo que se dedique a jugar a las bolas, que eso es mentira. El fin de una empresa es crear riqueza ahora y en el futuro, es decir, siendo sostenible en el tiempo. Solo con esa visión perdurará la compañía, con la otra acabará en el charco de las quiebras y de lo cierres.